EL GANCHO, NUESTRO FUTURO MALASAÑA

EL GANCHO, NUESTRO FUTURO MALASAÑA

Durante los últimas décadas Zaragoza, al igual que la gran mayoría de las ciudades españolas, ha crecido hacia el extrarradio, comenzando a edificar aquellas zonas anexas al núcleo urbano que tradicionalmente habían sido huertas y zonas de cultivo, dando así respuesta a las nuevas necesidades de ampliar el espacio urbano derivadas de su constante crecimiento.

Esta tendencia, poco a poco ha ido propiciando la despoblación del casco histórico de la ciudad, habiendo quedado éste olvidado por muchos ciudadanos, y habiendo sido relegado a un segundo plano, con viviendas antiguas y descuidadas. Pero por suerte, esta situación está cambiando y finalmente se está comenzando a reconocer el valor y el encanto que estos tradicionales barrios tienen.

El zaragozano barrio de San Pablo cumple con todos los requisitos para convertirse en uno de los barrios más prósperos de la ciudad en los próximos años. Sus inicios se remontan a la conquista de Zaragoza por Alfonso I y debe su nombre a la iglesia que en éste encontramos, una joya de estilo gótico mudéjar declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También es conocido como “El Gancho”, por la importancia que dicha herramienta tuvo en las romerías del barrio siendo utilizado para eliminar la vegetación que dificultaba el paso a los peregrinos.

En nuestro artículo estamos comparando la evolución de este barrio con la explosión socio-cultural que sufrió el madrileño barrio de Malasaña con la movida de los 80.

El también llamado barrio de las luces, que englobaba Chueca y Malasaña, hace 30 años era un lugar pobre y repleto de delincuencia. Sus alquileres eran realmente bajos, por lo que eran habitados por las clases más humildes de la capital.

Todo eso cambió con la llegada al barrio de modernas y modernos (hipsters auténticos), lo que ha ido derivando en lo que actualmente podemos encontrarexclusivas tiendas de ropa, jóvenes de clase media-alta buscando un stablishment diferente, aroma a libertad y bakery en sus calles, galerías de arte moderno y un montón de bares y cafeterías con decoración estilo nórdica donde poder disfrutar de gin tonics premium en compañía de tus colegas.

En el Gancho encontramos tremendas similitudes. Recientemente comenzó su andadura el espacio creativo Las Armas, en él se organizan actividades como cine al aire libre, conciertos de grupos emergentes y alternativos, food trucks, mercadillos de ropa vintage, exposiciones de artistas locales…

En Atelier apostamos por el futuro de este barrio, ya que por su localización y por esa cultura urbana emergente que está naciendo en él, creemos que unos años va a convertirse en un referente a nivel nacional de estilo, modernidad y diseño.