¡MÍMALO MUCHO!

Cómo cuidar tu suelo laminado

Un buen suelo laminado es resistente y necesita poco mantenimiento por lo que son totalmente recomendables. Sin embargo, conocer algunos trucos te ayudará a mantenerlos perfectos durante más tiempo.

1.     La amenaza más temida: ¡los arañazos!

Sobre todo se producen por el movimiento de muebles pesados o con terminaciones de metal. Usa siempre una protección (puede ser una alfombra, un fieltro o un paño)

2.     Las indeseadas manchas de humedad

Existen algunas marcas de suelo laminado a los que el agua apenas los afecta (láminas hidrófugas) pero si no es el caso del tuyo, limpia cualquier líquido derramado lo antes posible y sécalo cuidadosamente. Muchas veces se forman cercos debajo de las macetas, usa siempre un plato que evite que el agua de la planta se filtre.

Precauciones para el mantenimiento del suelo laminado

El primer punto para asegurarnos de que nuestros suelos no sufren ningún desperfecto es una correcta instalación de acuerdo con las instrucciones del fabricante. Los suelos laminados deben colocarse en superficies planas, secas y con una capa de aislante entre ellos y el suelo base. La parte más sensible de los suelos laminados es la unión entre las lamas, pero con una colocación adecuada no tendremos de qué preocuparnos. Los suelos laminados modernos y de calidad incorporan tecnologías de instalación fácil para que las piezas encajen entre sí y simplificar mucho el proceso.

3. La mejor forma de limpiarlo

Otra razón por la que poner suelo laminado en la casa es por lo fácil que se limpia. Para un buen mantenimiento basta  con pasar una mopa de microfibra para eliminar el polvo. De vez en cuando podemos pasar una mopa humedecida con algún producto específico para este suelo diluido en agua tibia. La idea es no empapar el suelo y que se seque lo antes posible.

4. Los mejores aliados 

Cuidado con usar productos con cera o con algún tipo de aceite, ya que no son adecuados para este tipo de suelo. Olvídate también de la lejía, los disolventes o cualquier producto abrasivo pues estos podrían dañar el revestimiento de las láminas. Utiliza siempre productos específicos para la limpieza de suelos laminados o simplemente una mopa humedecida en agua. En caso de haberse producido alguna mancha complicada, consulta las instrucciones del fabricante para el uso de productos concretos.